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Las radiaciones y trabajo que pueden afectar al embarazo en la mujer

Las radiaciones en nuestro medio ambiente natural y determinados trabajos que tienen las mujeres que están embarazadas pueden afectar gravemente al desarrollo del embarazo, provocando serios daños al futuro bebe o incluso provocando abortos involuntarios

Las radiaciones fueron uno de los primeros teratógenos en ser confirmados, y se sabe que causa también mutaciones genéticas en el futuro bebe. Los efectos teratogénicos de la radiación conllevan abortos espontáneos, un tamaño de cabeza pequeña y otros defectos asociados con el esqueleto, genitales y órganos sensoriales.

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Los efectos más perjudiciales y negativos sobre el sistema nervioso, son mayores entre las semanas octava a décimo quinta, ya que es el periodo de máximo proliferación de neuronas corticales.

Incluso en dosis pequeñas de radiación se han vinculado con un incremento en el riesgo de cáncer y de daños neurológicos, consecuentemente a las mujeres se les recomienda que eviten las radiaciones de rayos X (radiografías) que sean innecesarias y otras circunstancias en las que se puede incrementar la exposición la radiación.

Sin embargo, contrariamente la preocupación que sufren los últimos años sobre una posible relación entre abortos espontáneos y un exposición prenatal a la radiación de las pantallas de monitores, las miles de futuras madres que regularmente utilizan ordenadores no parecen correr ese riesgo.

Un estudio muy amplio no encontró ninguna diferencia significativa en abortos espontáneos, o problemas del embarazo, entre mujeres que hacían todo su trabajo delante de pantallas de ordenador y las que tienen el mismo trabajo pero sin estar delante de esas pantallas.

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El organismo en gestación también puede correr riesgos y el empleo de la madre exige un esfuerzo físico extraordinario, o si éste esfuerzo continúa realizándose hasta la fecha del parto.

A lo largo de los años se ha hecho una serie de estudios que han indicado que el trabajo en turnos horarios que suponen un esfuerzo físico y psicológico, así como un sueño irregular, como por ejemplo el tipo de trabajo que experimentan los médicos en los hospitales, los policías que hacen turnos, el personal de las líneas aéreas y los mineros del carbón, puede aumentar el riesgo de complicaciones en el embarazo.

Sin embargo, también se ha demostrado que estos riesgos se reducen de forma significativa, si la futura madre tiene buenos hábitos, y recibe regularmente una atención prenatal, bajo estas condiciones, normalmente los riesgos solamente aumentan si la mujer trabaja más de 80 horas a la semana.

Parece ser que la lección que se puede deducir de todo ello, es que mientras mantengan cuidadosamente unos buenos hábitos de salud y de trabajo con respecto al feto que están gestando, las futuras madres pueden continuar trabajando con seguridad durante la mayor parte de su embarazo, si lo desea.

fuentes [1][2]