Síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA) durante el embarazo

El síndrome de la inmunodeficiencia adquirida, es uno de los factores teratogénicos críticos más devastadores de todos, ya que no existe curación para esta enfermedad y en el caso  de aparecer en mujeres embarazadas pueden  transmitir la enfermedad a sus futuros bebés.

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) vence una tras otra todas las respuestas inmunes naturales del cuerpo, haciendo al individuo vulnerable a toda una serie de enfermedades e infecciones inevitables, cánceres, neumonías y otras patologías, que en su conjunto constituyen el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

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El VIH se trasmite de un adulto infectado a otro no infectado, principalmente a través del acto sexual, pero también puede transmitirse a través de un contacto sanguíneo directo, como el que se realiza cuando se comparten sin esterilizar agujas para inyectarse drogas.

Aunque la mayor parte de los primeros casos de sida en América del norte y Europa se detectaron en hombres homosexuales, las mujeres heterosexuales constituyen un de los grupos de víctimas de mayor crecimiento en estos dos continentes.

Cuando una mujer con el VIH se queda embarazada, se arriesga a trasmitir el virus a su feto durante el embarazo o en el parto: aproximadamente uno de cada cuatro niños nacidos de una madre VIH positiva tiene el virus.

Los niños que tienen el virus, finalmente desarrollarán el SIDA, como los adultos, y morirán en un futuro. Un tercio al principio de su infancia, otro tercio en edad preescolar y el tercio restante antes de la adolescencia.

Aunque cabe decir que en los últimos tiempos, los tratamientos han avanzado bastante y la esperanza de vida entre los enfermos de VIH es superior, que hace unos años.

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Evidentemente, la mejor forma de prevenir el sida en pediatría es evitar el sida en los adultos, ante una imposibilidad de lograrlo, evitar el embarazo o el parto o en las mujeres VIH positivas. Ambos objetivos son complicados por el largo periodo de incubación de la enfermedad, hasta diez años o más, durante la cual una persona puede transmitir el virus, sin mostrar ningún síntoma de la enfermedad, y por tanto, sin saber que está infectada.

Desgraciadamente, muchas mujeres son desconocedoras del hecho de que son portadoras del VIH, incluso en mayor medida que los hombres, hasta que un día se le hace un análisis a su hijo o por un acierto inexplicado, u otra enfermedad, y da como resultado el VIH positivo.

El hospital del Bronx de nueva York se hizo un análisis anónimo a todos los pacientes que se presentaron en urgencias durante un periodo de tres semanas en el año 1989. De las mujeres con edades comprendidas entre los 13 y 39 años de edad analizadas, el 18% era VIH positivas, y 5 de cada 6 no sabían que estaban infectadas.

Para reducir las posibilidades de la transmisión del VIH al feto, es esencial que la futura madre conozca su posible infección por VIH. Este conocimiento permitiría tomar la decisión de hacer una cesárea en el momento del nacimiento, eliminando así la posibilidad de exposición en el parto.

Además, recientemente se ha descubierto que si a las mujeres embarazadas VIH positivas se le administra AZT (zidovudina), un fármaco de retrasa la aparición del sida en adultos, se reduce enormemente la trasmisión prenatal.

Efectivamente, sí todas las mujeres recién embarazadas recibieran atención prenatal temprana y aceptaron que se les hicieron un análisis del VIH y sí las que se encontraron positivas recibieron un tratamiento o con AZT, la proporción de los niños nacidos con el virus se reducirían de 1 de cada 4 a 1 de cada 12,  esto se lograría con la mejora de la atención prenatal a las mujeres con riesgo de VIH.

fuente [1] [2] [3]

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